Editorial

Claves para enfrentar las contingencias ambientales

Aarón Irízar López

El comienzo del año 2017 no fue muy positivo para la Ciudad de México en materia medioambiental. Desde el viernes seis de enero, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) anunció la activación de la Fase I de Contingencia Regional por la alta presencia en el aire de partículas PM10, lo cual elevó hasta 158 el Índice de Calidad del Aire.
En marzo del 2016, la ciudad vivió la primera contingencia ambiental en más de trece años, lo cual desencadenó un nuevo debate sobre las medidas que deben establecerse para mejorar la calidad del aire capitalino. Este año no tuvo que pasar una semana para que la ciudad se viera afectada por esta razón.
El problema de la contaminación del aire en la Ciudad de México es multifactorial. Por un lado, el número de autos en circulación se ha incrementado rápidamente durante los últimos años, de acuerdo con la Secretaría de Movilidad (Semovi) el parque vehicular citadino asciende a los 5.5 millones de autos, a los cuales se suman cada año 250 mil nuevos vehículos. De continuar en esta dirección, las principales vialidades podrían colapsar hacia el año 2020.
Por otro lado, la construcción de infraestructura vial se ha enfocado a favorecer a los transportes motorizados particulares, mientras que el sistema de transporte colectivo público se ido rezagando y ha quedado rebasado por una población en constante crecimiento.
Aunado a esto, la concentración de los centros laborales en ciertas áreas de la zona metropolitana es muy alto, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), a los casi nueve millones de habitantes de la Ciudad de México, se suman cada día alrededor de 3.3 millones de personas que se trasladan desde otros municipios por motivos de trabajo. La delegación Cuauhtémoc es la que más recibe con cerca de 510 mil trabajadores.
Otros problemas como la corrupción en los centros de verificación, el mal estado de algunas de las vialidades, y la disminución de áreas verdes, se suman a los ya mencionados, ocasionando embotellamientos y mayores índices de contaminación del aire. De acuerdo con el TomTom Traffic Index, la Ciudad de México es la más congestionada del mundo.
Además de las afectaciones al medio ambiente, las contingencias ambientales constituyen un serio problema de salud pública. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 8.2 millones de personas mueren cada año por enfermedades originadas por la contaminación del aire. En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), los decesos por este problema alcanzan los 20 mil, de los cuales mil 600 corresponden a la Zona Metropolitana del Valle de México.
Se hace cada vez más necesario encontrar soluciones concretas para terminar con los elevados índices de contaminación en las principales ciudades del país. Resulta fundamental mejorar el sistema de transporte público, así como aumentar el presupuesto para la infraestructura que favorezca este tipo de movilidad metropolitana. Es necesario cambiar el paradigma que favorece la utilización del transporte motorizado particular por otro enfocado en otros medios más eficientes y amigables para el medio ambiente.
Asimismo, el cuidado de bosques, parques y áreas verdes en la ciudad, constituye una pieza clave para la disminución de la contaminación. No basta con mantener y cuidar los principales pulmones de nuestras ciudades, sino que también es necesario fomentar proyectos para crear nuevas áreas verdes que sustenten las zonas urbanas proporcionándoles aire limpio.
Quienes habitamos regularmente en las ciudades, tenemos la posibilidad y la responsabilidad de tomar las acciones necesarias que promuevan el cuidado al medio ambiente. En conjunto, las acciones individuales pueden ser clave en la solución de grandes problemas.

* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.
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