Sinalo Dossier

NO MATEN ESPERANZAS QUERIDOS ASPIRANTES


Por: CARLOS VELÁZQUEZ MARTÍNEZ

 

-¡No seas cobarde, cabrón, no te retractes! - le espetó Roberto Guajardo Suárez a Porfirio Muñoz Ledo - ¡dijiste que nosotros éramos unos hijos de la chingada!...

 

Guajardo era presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y Muñoz Ledo era secretario de Trabajo y Previsión Social, en el gobierno presidencial de Luis Echeverría Álvarez.

 

A ese grado estaban las relaciones entre LEA y el sector empresarial, después de la muerte de Eugenio Garza Sada, quién murió en Monterrey, el 17 de septiembre de 1973, en un intento de secuestro por un comando guerrillero de la Liga 23 de Septiembre.

 

Echeverría había excitado meses antes a los empresarios con esta perorata discursiva:

 

“No basta con crear fábricas eficaces; es necesario canalizar los recursos económicos de los ricos y poderosos, de los banqueros e industriales de Monterrey, para resolver el problema de sus semejantes. Se dicen cristianos y no lo son porque no ayudan a sus semejantes, en muchas cosas podrían ayudarlos; se dicen cristianos y se dan golpes de pecho, lo cual es muy fácil, pero no establecen instituciones de desarrollo económico y en especial de los marginados de la zona metropolitana de Monterrey. Tienen malos consejeros que ven más al pasado que al futuro. Por eso, a veces, aunque crean industrias, son profundamente reaccionarios, enemigos del pueblo. Todavía, si dejan de escuchar a sus malos consejeros que son emisarios del pasado, tienen un camino abierto en esta sociedad de economía mixta”.

 

Garza Sada era un empresario muy querido en Nuevo León, hijo del fundador de la Cervecería Cuauhtémoc y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), así como del Grupo VISA (Valores Industriales S.A.).

 

Por ello, los grandes empresarios de esa región y el pueblo mismo, responsabilizó a Echeverría de la muerte de Garza Sada.

 

LEA envió a Muñoz Ledo a Monterrey para tratar de limar asperezas con los magnates regiomontanos, según narra Víctor Campusano Tarditi, hijo del abogado Carlos Campuzano Oñate, apoderado jurídico de la Cervecería Cuauhtémoc.

 

En una reunión posterior al sepelio de Don Eugenio, en Monterrey, en la que estuvieron Roberto Guajardo Suárez, Virgilio Garza, Eugenio Garza Lagüera y Porfirio Muñoz Ledo, éste les dijo:

 

-Señores, vamos a encontrar el diálogo. Nosotros no fuimos.

 

-¡No seas cobarde, cabrón, no te retractes, dijiste que nosotros éramos unos hijos de la chingada, ahora te conservas!

 

A ese grado estaban las relaciones gobierno-empresarios, cuando faltaba medio año para definir el candidato a la gubernatura de Sinaloa. Los medios políticos y periodísticos daban como hecho que el senador Gilberto Ruiz Almada sería el ungido, pues era el sinaloense mejor colocado en la política nacional, fungía como Subsecretario de Hacienda y muy estimado por el presidente Luis Echeverría, desde que éste era secretario de Gobernación.

 

Era tal la seguridad de Ruiz Almada de que sería el candidato del PRI para suceder a Alfredo Valdés Montoya en el gobierno de Sinaloa, que lo confió a uno de los periodistas influyentes de esa época, para que lo pregonara y calentara el ambiente en los medios de comunicación sinaloenses.

 

En el panorama nacional, los empresarios emprendieron una andanada contra el gobierno echeverrista. Pero, todavía existía Don Fidel Velázquez Sánchez, eterno líder de la otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM).

 

Oportunista y utilitario en los momentos de decisión política, el líder cetemista le habló al oído al presidente Echeverría para ofrecerle todo el respaldo de los obreros del país – con una huelga nacional, si era necesario – para enfrentar a los empresarios regiomontanos.

 

Y en ese ofrecimiento, aprovechó la coyuntura para recomendarle al entonces senador cetemista Alfonso Genaro Calderón Velarde, para la sucesión gubernamental de Sinaloa.

 

Echeverría pagó la factura y decidió la candidatura a favor de Calderón Velarde, días antes de la Semana Santa de 1974.

 

Ruiz Almada, el sinaloense mejor ubicado y de gran amistad con el presidente Echeverría, se quedó en el camino, por las circunstancias que se produjeron en esos meses.

 

Por ello, esas manifestaciones y mensajes subliminales que se difunden en las redes sociales por los aspirantes a la candidatura del PRI al gobierno de Sinaloa para el 2016, no dejan de ser presuntuosas, pues, como lo hemos expresado anteriormente, primero se decidirán las candidaturas a diputados federales y cinco gubernaturas en 2015, curiosamente una de ellas, Nuevo León. Y muchas cosas pueden suceder.

 

Pero, como dijo el presidente Peña Nieto:

 

No maten esperanzas, mis queridos aspirantes.