Zona Mixta

Centenario de vergüenza

Por: Alberto Camacho Sarabia.

 

El torneo Apertura 2016 quedará grabado para siempre en la historia negativa del Club América, quienes, en su centenario, año que se suponía sería de grandes logros para el equipo, ha sido una auténtica decepción para sus seguidores, y motivo de burlas del anti americanismo imperante en México.

Sí, quedará grabado en la historia del conjunto azulcrema como el peor torneo que han tenido en su historia; porque, de entrada, el trofeo más molero y fácil de ganar en México, la Copa MX, se les ha esfumado luego de caer en contra de su acérrimo rival, las Chivas Rayadas del Guadalajara, y en el mismísimo Estadio Azteca, derrota que caló hondo en dueños y aficionados del equipo más popular de México.

Ya lo habíamos mencionado en este espacio hace mucho, pero la directiva arruinó el torneo desde la presentación de los “refuerzos”, jugadores de medio pelo que brillaban en sus equipos de baja convocatoria, y que, al llegar al América, no han podido dar el ancho con la camiseta azulcrema.

Luego, Ricardo Peláez y compañía no pudieron diseñar un uniforme digno de un centenario, una camiseta que hasta cierto punto se ve deslavada fue lo que le entregaron a la afición, qué decir del famoso partido para festejar los 100 años, de estar pensando en el PSG, el Real Madrid, el Chelsea, la directiva pudo amarrar a duras penas un encuentro molero contra los Pumas en Los Ángeles, California, partido al que ni el americanismo californiano fue.

Luego vino el plagio del himno del centenario, la salida de Ignacio Ambriz, quien, dicho sea de paso, jamás debió llegar, y ahora, la llegada de un reciclado Ricardo La Volpe, bueno, el equipo sigue sin tener un estilo de juego y están atorados navegando en la media tabla sin aspiraciones reales para ganar el torneo de Liga, trofeo que deben ganar de manera más que obligatoria si en realidad el maltrecho centenario.

Desde el punto de vista personal, la directiva que encabeza Ricardo Peláez ha quedado obsoleta con esa filosofía de comprar jugadores de medio pelo, en su momento dio resultados, sí, ahí están las dos ligas, el subcampeonato ante León y las dos “Concachampions”, pero en estos últimos 3 años, equipos como Tigres, Monterrey, Pachuca e incluso Necaxa, han fichado jugadores de talla internacional

y hoy por hoy son equipos muy superiores al América, ¿dónde quedó el equipo “milloneta” que gastaba en grandes jugadores?, se supone que las Águilas son el equipo más poderoso económicamente hablando de México.

Creo que es momento que Peláez de un paso al costado y se busque otro directivo, uno que entienda las demandas actuales del mercado, que esté consciente de lo que están adquiriendo los equipos rivales, ¿cómo es posible que ellos puedan fichar a jugadores como Edson Puch, André Pierre Gignac o Edwin Cardona y el América a duras penas traiga a petardos como William Da Silva o Silvio Romero?

Este centenario ha sido el fiasco más grande en la historia del América, y están pagando las consecuencias de sus terribles decisiones.

No es un centenario de leyenda, es un centenario de vergüenza.

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Dejando de lado el fútbol soccer, el día de hoy se jugará el partido número tres de la Serie Mundial, Cachorros e Indios, empatados a un partido por bando, se trasladan a Chicago para buscar conseguir el gallardete en el legendario Wrigley Field, lugar donde los Cachorros han sufrido dos de los incidentes más lamentables de su historia: la cabra maldita y el desafortunado Steve Bartman; par de acontecimientos que están muy presentes en la memoria de los aficionados al equipo de la ciudad de los vientos, y a tal punto de considerarlos historias de terror de esas que asustan a los niños.

Vamos primero con la cabra.

Corría el año 1945, era la Serie Mundial de dicha temporada y la disputaban los Cachorros y los Tigres de Detroit, un fiel aficionado a los “cubbies” de origen griego, Billy Sianis, era dueño de una taberna que estaba contra esquina del Wrigley Field y durante la temporada regular asistía a los juegos con su cabra, a quien consideraba como una extensión de su persona.

Llegó el día de la Serie Mundial, y el señor Sianis asistió puntual al estadio con su cabra, sin embargo, la seguridad del recinto le negó la entrada a la cabra, ya que apestaba mucho y molestaba a la afición; después de varios dimes y diretes, Sianis se marchó molesto del estadio con su cabra, y fue cuando lanzó la maldición: “ustedes van a perder la Serie Mundial y nunca volverán a ganar una por haber insultado a mi cabra”.

Bueno, la maldición fue lanzada hace 71 años y se mantiene vigente, los Cachorros, con el fin de anular dicho maleficio, perdonaron a Sianis y lo dejaron entrar con su cabra al estadio, no sirvió de nada; cuando la cabra murió dejaron entrar al hijo de la cabra y le dieron un asiento de honor, tampoco funcionó, y la “maldición de la cabra” ahí sigue.

Esa es la historia supersticiosa, la otra tragedia que existe en los libros de historia de los Cachorros de Chicago, es el desafortunado incidente del aficionado Steve Bartman, quien postergó 13 años más la desgracia de no llegar a una Serie Mundial.

Era el juego seis de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional (NLCS) del año 2003 entre Cachorros y en aquel entonces los Marlines de Florida; Chicago lideraba la Serie 3 juegos a 2 y estaba a seis outs de adjudicarse el partido que llevaba ganando tranquilamente 3 carreras a cero, triunfo que les daría el pase a la Serie Mundial todo bien, todo tranquilo en la ciudad de los vientos.

La hecatombe se desencadenó cuando en un batazo de foul de rutina, el cual significaba el tercer out de la octava entrada, Steve Bartman interfirió en la jugada al meterle la mano a la pelota antes de que el jardinero izquierdo, Moisés Alou, pudiera atraparla, dicha pelota fue marcada bola muerta y el bateador, Luis Castillo, siguió con vida en el turno, obviamente, Moisés Alou hizo un berrinche monumental y el estadio empezó a decirle de todo al desafortunado fanático.

Posterior a esa desdichada intervención, Florida anotó ocho carreras en esa entrada, ganando el partido 8-3, forzando el séptimo encuentro que terminó 9-6 en favor de los Marlines, ganando su pase así a la Serie Mundial donde enfrentarían a los Yankees y a quienes vencerían 4 juegos a 2, ganando el título de aquella temporada.

La furia de la afición fue tal que Bartman tuvo que salir escoltado del estadio, y era tal el odio de los habitantes de Chicago, que el aficionado, literalmente, desapareció de la faz de la Tierra, nunca se le ha vuelto a ver en un partido de los Cachorros, y pese a que el club lo ha invitado al estadio e incluso se le han ofrecido importantes sumas de dinero, Steve Bartman ha rechazado todo y ha vivido en el anonimato.

Y con estos antecedentes, los Cachorros se meten a su estadio para buscar el campeonato, no quieren bajo ninguna circunstancia regresar a Cleveland.

Veremos si aparece otro Steve Bartman, o si el maleficio a fin se rompe.

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Con esto concluimos por hoy, le deseamos un buen fin de semana y nos leemos el lunes.

Hasta la próxima.